El tren

Cruzamos miradas. Y en una milésima de segundo me encuentro montada en ese tren de camino a tus rincones. Y van tan rápido que me da vértigo, un miedo horrible. De repente, necesito dar la vuelta, saltar por la ventana con el tren en marcha. Pero miro al frente y me encuentro con tus ojos, y es como si apagasen todas las luces del mundo para poder ver la inmensidad del universo, todas sus estrellas. Y ahí estás tú, tendiéndome la mano, con esa sonrisa de niño que llena cada uno de mis escondites, donde el miedo se ha colado por el paso de una eterna soledad, por el paso de cada golpe, cada decepción. Y me llevas, me elevas hacia lo más alto. Te cuelas por mis escondites. Cabrón. Como si fuese tan fácil traspasar las barreras de toda una vida, como si inconscientemente te hubiese esperado todo este tiempo. Como si todo lo ocurrido cobrase sentido y a la vez lo perdiese por completo.

El huracán

‘Some things are meant to be…’

Y de repente, como si de un huracán se tratase, vienes arrasando mi vida, desordenando mis rincones, desnudando mis heridas. Con la inocencia de un niño plasmada en tu sonrisa, con esa alegría tan tuya que pude descubrir el día que te conocí. Y cuando me paro a pensar en lo sucedido, me resulta hasta ilógico, porque todo en lo que creía que me equivocaba, los comienzos de película, la extraña sensación de haberte echado de menos todo este tiempo con tan solo una mirada, la sensación de estar en el lugar adecuado, en el momento justo, se hace realidad. Como si se alineasen los planetas, y entonces aparecieras rompiendo todas mis barreras. Y te odio por ello. Te odio por demostrar que es cierto, que algunas cosas, simplemente están destinadas a suceder. Y es que mi mente no alcanza a entender tanta magia, no puede. Y supongo que es por eso por lo que tengo que conseguir frenar el miedo, ese puto miedo a cagarla. Porque nadie nos puede decir que será de nosotros en un futuro, de hecho, no quiero promesas, ni expectativas, ni etiquetas, ni apariencias. Te quiero a ti en toda tu esencia, te quiero siendo tú en todo momento, quiero desnudar cada parte de tu mente, conocer tus miedos, quiero caminar a tu lado, cada uno en nuestro sendero, con la vista clavada el uno en el otro. Quiero que seamos uno, sin perder la esencia que nos caracteriza de forma independiente a cada uno. Porque para mí, no hay amor más verdadero, que aquel que te deja libre, aquel que en vez de construir barreras, te ayuda a destruir las tuyas. Sé que aún me queda mucho por conocer, que habrá momentos en los que quiera estrellarte contra el primer coche que pase, que te voy a sacar de quicio hasta decir basta, que encontraremos diferencias que nos parecerán insalvables y, en esta parte, es donde tendremos que tener presente lo que los dos pensamos: el amor se construye diariamente, se lucha por él. Créeme, has venido cuando ni si quiera pensaba en tu existencia, pero ahora que has llegado, no pienso dejarte escapar tan fácilmente. Y se acabó el pensar en el futuro, contigo solo quiero fluir, como la lluvia en un día de otoño, contigo quiero volar, como el pájaro que se deja llevar por la corriente, contigo quiero construir un nosotros.