Moving on

Moving on

Está siendo un momento difícil. Cada vez doy pasos más determinantes en mi vida. Pensaba que la decisión de alejarte era complicada, pero no. Ahora viene lo difícil. El tiempo puede ser muy traicionero al pasar. Trae consigo recuerdos que trazan una brecha dentro, de esos que escuecen cuando aparecen por tu mente como si de una película se tratase. Y la soledad, que hasta ahora era tu compañera más leal, se convierte en enemiga, te golpea y te destroza. Son los moratones del fracaso absoluto los que hacen que hoy salgan las lágrimas. Los moratones de una mente acosada, humillada y hecha pedazos. Hay una expresión que siempre me gustó para expresar este tipo de dolor: «romper a llorar». Porque es cierto, te rompes y sollozas y gritas y golpeas la pared y te encoges del mismo dolor.

Pero de repente la soledad se solidariza. Decides volver a dejar la pena, porque está muy visto eso de quejarse. Decides que es momento de limpiarse las lágrimas, cambiar esa canción tan triste que has escuchado para hacer el momento un poco menos ridículo. Te sientes igual de vacía, pero ahora ese vacío pesa menos. Te limpias el maquillaje, te ríes un poco de ti misma, confías en que vendrán tiempos mejores y te alivia saber, que aunque ahora no sepas ni para dónde ir, estas en buen camino. Porque hay veces que es peor intentar sanar el vacío del fracaso con parches inútiles que solo sirven para mentirse a uno mismo. Porque es demasiado egoísta entregar –o intentarlo– un corazón roto a alguien que quiere darlo todo por completo y que está dispuesto a conocer esos rincones que, por desgracia, han sido arrancados poco a poco de ti, y ahora tienes que volver a pegar. Así que ahora el tiempo, pasa a ser un compañero leal, y pasa sanando. Y te ayuda a volver a reír, a estar cómoda siendo tú misma. Te ayuda a apreciar esas pequeñas cosas que habías olvidado –o te habían obligado a olvidar– y te enseña que nadie merece arrancar tus rincones. Y te vuelve a recordar, lo acertado de tu decisión, lo bien que lo estás haciendo, lo fuerte que puedes llegar a ser, y el poco conocimiento que tiene el mundo y tú misma acerca de ello.

R.

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