“Gasta tu tiempo y justifícate delante de este jurado destrozado que te pide respuestas. Explícale y di por qué forzabas esas sonrisas que hacían explotar sus ventrículos. Palabras que descontraían su sístole y angustiaban su diástole. Justifica la provocación de su arritmia con tus eternas promesas. Burbuja de aire fuíste, provocando su infarto inmediato cuando se asomaron por una de las cavidades superiores tus intenciones. Justifícate y dile por qué no lo escuchaste cuando te gritó pidiendo la verdad y lo ignoraste con la inmadurez de un experto en huir de los problemas.”

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