Cosas de película, o eso dicen.

Dicen que hay cosas que en la vida real no suceden. No sabía por qué había cogido ese tren, pero lo hice. Quizás quería escapar. Muchos asientos libres, pero ninguno me convence. Y de repente veo mi sitio, como si llevase mi nombre. Mirando por la ventana, el paisaje se me hace interesante. Pero de repente, veo algo que llama más mi atención. Dicen que los encuentros en las estaciones son los mejores. Desde luego, nunca han viajado en el interior de un tren. Ahí la vi. Dos trenzas, camiseta rasgada. Infantil y a la vez provocador. Fue interesante admirarla por primera vez, no os voy a engañar. Llevaba los típicos cascos que te pones para olvidarte del mundo. Ya saben, música alta, el exterior no existe. En ese momento en el que me crucé con sus ojos, supe que era la típica chica de la que escribía cuando tenía dieciséis años. Que aparece de protagonista en mis libros de historias que acaban bien. Y para colmo, la susodicha saca un libro. Lo cual la hace más deseable aún. Llevan razón en eso de que una mente puede ser más sensual que un cuerpo, pues no me percaté de su ombligo hasta que estiró los brazos en señal de cansancio. De repente, supongo que ya por descaro, se percató de mi mirada. Y para mi sorpresa, no bajó la mirada sonrojada, ni se rio disimuladamente, ni miró hacia otro lado. Aguantó mis ojos, como un desafío. Supongo que esta es la parte en la que la gente piensa que si fuera una película, ella se habría levantado y me habría preguntado mi nombre, habría hablado conmigo y habríamos empezado una historia sin final concreto. Entonces, tras un rato de reflexión, ella se levantó. Había llegado a su destino. Y en el momento en el que cruzó las puertas, me di cuenta de que si estas cosas no pasan en la vida real, es porque uno mismo espera con los brazos cruzados a que ocurra, cuando quizá el que debería haberse levantado, era yo. Entonces, habría transformado algo tan irreal, en algo real. Y lo que sería un comienzo de película, podría haber seguido en una historia. O quizás no. Pero jamás lo sabré, y créanme cuando digo, que me mata más la duda, que el hecho de que ella me hubiera rehuido como si yo fuera un loco. Al fin y al cabo, el mundo está lleno de locos, y yo solo sería uno más. 

N.R

“A veces somos nosotros quienes decidimos lo que ocurre y lo que no.”

Music on, World off

Imagensic

De esas veces que una canción dice todo lo que te gustaría expresar. Si yo pudiera hablar cantando, sería mucho más fácil. Simplemente mi guitarra, sin ensayos ni palabras estudiadas para conseguir un objetivo, solo sentimiento. Tan solo un “siéntate y escúchame, tengo algo que cantarte”, en vez de contarte. Así es la música, puro sentimiento. Y quizá mi voz no es buena, o para los años que llevo no toco bien la guitarra, pero créeme que siento cada acorde de “Creep” (Radiohead) o cada palabra de “Con las ganas” (Zahara). Y aunque no llego tan agudo, me desvivo cantando “Skinny love” (versión de Birdy, aunque la original es de Bon Iver). Y obviamente mi voz ni se acerca a la de Robe Iniesta, pero créeme, no me pongas “So payaso” o saltaré como un gitano cantando por Camarón. O cuando toco “Jesucristo García”, que parece que las rayas me las metía yo. Y esa sensación de tener que seguir luchando cuando escuchas “The show must go on” (Queen). Igual puedo mostrarte el sentimiento de libertad que me produce cantar “Beautiful Tango” (Indie Zahra). Yo acudo a la música para todo. Cuando estoy mal canto, cuando estoy bien canto,cuando estoy aburrida canto y todos los días de mi vida hasta que terminen seguiré cantando.
Puedo darte desde un “Domingo Astromántico” (Love of lesbian), hasta un “El aire de la calle” (Los delincuentes), mientras exprese lo que quiero.
Con la música se conoce a las personas, se llega a lo más hondo de ellas. Se esconde detrás de las letras cada sentimiento que están ocultando, cada trozo de su vida, cada persona especial para ellas. Y cada canción especial para ellas es la banda sonora de sus vidas.

N.R

Mi noche

Mi noche

Ella. Tan gitana, tan mía. Piel blanca como la nieve, pelo negro azabache. No me hablen de belleza si no han visto sus ojos. Esos ojos, una pizca de maldad y a la vez inocencia. A veces mujer, a veces niña. Pero siempre ella. Es una pena, pues no puede apreciar su propia belleza. Pero desde mis ojos, las palabras se quedan cortas intentando llegar a lo que quiero expresar. Dicen que es tan bella como la noche, oscura como la noche. Su pelo en un recogido casual, mechones cayéndole por su rostro, esos ojos más grandes que nunca. Le digo que está hermosa y se ríe. No me cree. Si viera lo que yo veo, si pudiese apreciar la belleza del momento, lo natural. No hay pintura que pueda retratar su rostro sencillo. Sin maquillaje, sin peinar. Casi desnuda en la playa. Despeinada, loca, atrevida. Sólo ella. Con su cigarro y sin él. Leyendo un libro o tomando un helado. Hombres quedan a sus pies a causa de su sonrisa. Tan pícara ella. Podría volveros loco con sus caderas. Y lo sabe. Y lo sé. Y yo disfruto viendo como ella disfruta de su poder. En sus ojos también se puede apreciar ese sufrimiento pasado, esas noches sin dormir, esas mañanas vomitando, esas pesadillas que la hacían llorar. Habla de ello normal, pero por dentro su pecho se encoje. Créanme, la conozco. Es fuerte, es astuta, juega con el sexo masculino como un dueño juega con su perro. Pero si se enamora, es su perdición. Ama hasta morir. Se estrella y sigue amando. Ama, ama mucho. No sabéis cuánto. Él no sabe cuánto. Incondicional, ya no pide nada, solo da. Sólo quiere verlo feliz. Me dijo un día “él va a ser quien cave mi tumba”. Y no se equivocaba.
N.R

Diario de mis sueños franceses

bon voyage_p

Bueno, hoy no pensaba subir entrada pero se ve que mi inspiración no opina lo mismo. En fin, no voy a dar muchos rodeos como en la anterior entrada. Solo quería decir que estoy suuuuuuuuuper nerviosa por la llegada de mi querida Margot! Esto va a ser una experiencia inolvidable y espero de verdad disfrutarla al máximo sin preocuparme por tonterías, solo vivir lo que venga. También decir que en mi viaje a Lyon  (agosto) quiero escribir una especie de diario, a ser posible en Francés para obligarme a practicar también el francés escrito y cuyas páginas subiré en este blog cuando vuelva. Subiré día por día lo que he vivido, desde la llegada hasta la vuelta. No se por qué tengo la impresión de que voy a tener muchas anécdotas (jajaja), si en España ya me pasan cosas raras casi todos los días (como dicen mis amigas soy la chica a la que siempre le pasa algo), no me quiero imaginar en otro país, y ya no digamos en Francia!

En fin lectores míos, esta entrada no es muy profunda es solo de información, escribiré mi diario en el mejor francés posible, aunque no me exijáis mucho teniendo en cuenta que es mi primer año!

Je suis très heureuse avec mon voyage! ❤

Muchos saludos a todos.

N.R