Estás.

Estás.

Estás. Segunda persona del singular, presente de indicativo activo. Presente, sí. Porqué aún sigues. Porque a pesar de mis intentos, del tiempo pasado, de las horas convenciéndome a mí misma de que fue lo mejor, no puedes salir. Y es que a día de hoy no consigo entender por qué te echo de menos. Pero el caso es que lo hago. No siempre, no continuamente. No es un tormento. Es algo extraño, apareces tal y como te vas. De vez en cuando, como una estrella fugaz. Un recuerdo suelto de aquella tarde, en la que creímos tener el mundo a nuestros pies. Otras veces, simplemente apareces fugazmente por mis palabras. Disimular. Maldita palabra. Sonrisa falsa, haciendo como que ya todo ha pasado, que sólo es cuestión de recordar las cosas buenas. Ya no sé si trato de engañar a los demás, o realmente quiero engañarme a mí misma. Quizá es porque no fue un capítulo cerrado. Una historia sin acabar atormenta más que un final trágico, créanme. Con la tragedia, acabas por curarte. Pero en una historia abierta, no aceptas nunca el cierre. Y es cierto, no lo acepto. No acepto nuestro final, porque para mí no era un punto y final, nunca lo será. Para mí siempre fueron puntos suspensivos. Y probablemente me pase la vida intentando engañarme a mí misma. Porque no acepto que a día de hoy, aún siga teniendo un pronóstico para nosotros.
N.R
“Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos”

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Start over again.

Start over again.

Podría contarte toda mi vida. Podría explicarte cada error cometido y la vergüenza que sentí al cometerlo, también lo que aprendí de ellos, cada momento de felicidad e incluso los motivos de mis lágrimas derramadas a lo largo de mi vida, que no son pocas pero tampoco suficientes. Podría pasar todo mi tiempo explicándote mis manías, por qué me como las uñas e incluso confesarte que tengo cosquillas detrás de las orejas, lo cual sería una gran ventaja para ti porque ya sabrías qué hacer para hacerme reír cuando me enfadase. Soy de las que opinan que en esto de conocerse, cuentan mucho los pequeños detalles, así que podría decirte también que me encantan las chucherías y que con una fresa me puedes alegrar el día. También que soy de las que se parten la caja con un chiste malo. Podría confesarte y muy a mi pesar, ya que pongo en tus manos una bomba de relojería, que me dan miedo los globos, mucho miedo. Incluso, podría contarte aquella historia de por qué me dan miedo los perros o explicarte por qué me gusta más un simple beso que toda una noche a solas. Pero no te confesaré nunca que en estas cosas yo he perdido práctica y que me sobran ganas pero me falta valor.
Fdo: Natalia Rouge.

Buenos días gente! bueno, quería decir que hoy he elegido este texto que escribí hace relativamente poco por varios motivos.El primero es para recordarme a mi misma, que cuando empiece otra vez no tenga miedo de expresar lo que siento, pues el no hacerlo podría traer consecuencias mucho peores. El segundo motivo es que es un texto que , a pesar de traerme recuerdos bastante dolorosos me encanta, porque en su momento lo escribí con un sentimiento que hacía mucho que no sentía por nadie. Ahora mismo estoy en esa etapa en la que , al haberte estrellado tan fuerte, no tienes ganas de volver a empezar. Te levantas pero no quieres seguir hacia adelante, es complicado. De todas formas yo he experimentado y confío en la fuerza de nuestro querido tiempo, que todo lo cura.
En cuanto a la foto, es una forma de representar la duda, el pensamiento, ese momento en el que no sabes si dar el salto o quedarte donde estás dejando que el universo actúe por sí solo. Yo en ese estado, al final acabo siempre por decidirme a hacer algo, pues creo en las oportunidades y en que las decisiones pueden cambiar toda una historia. Una decisión de cinco segundos puede cambiar tu vida entera.
Por lo que cuando me siento con la duda, me fumo un cigarro mientras miro por la ventana y me decido a actuar. Si no sale bien, ahí es cuando debes levantarte, coger tu propia carga y seguir, empezar de nuevo.
“I really wanna start over again…”

Noches reversibles:

Noches reversibles:

Querido amigo:
A día de hoy, aún no me creo la suerte que tengo.Es demasiado para mi. Es difícil de explicar con palabras porque lo que se siente es muy fuerte. Es como una explosión dentro de ti, una explosión de alegría, de euforia, de ganas de vivir, de luchar por lo que quieres, de esperanza, de seguir adelante después de tanta oscuridad, es una explosión de luz. Te dice ” levántate,ya estoy aquí para sacarte de ese pozo”. Es la luz que antes no veías al final del túnel, antes, tan perdido que estabas, cualquier cosa era complicada. Que no tenías fuerzas para seguir que tu mundo, el que habías construido a lo largo de tanto tiempo, se había caído de la forma más tonta que podrías pensar que ya no tenías esperanzas, el amor había muerto.Y, de repente, llega esa persona que ilumina el camino, aquella con la que vuelves a creer en el amor. Tan solo un beso y llena todo tu cuerpo. A día de hoy doy gracias a Dios por ponerlo en mi vida. No se si será para siempre pero, la verdad, no me importa. Lo que quiero es vivir el día de hoy.No prometer para siempre sino amar día a día. Quiero construir mi camino junto al suyo y correr de su mano. No sé que nos deparará el futuro pero a su lado no le tengo miedo.
Fdo: Natalia.

Buenos días, quería aclarar que muchos de los textos que publico fueron escritos en épocas pasadas, por lo que no corresponden a mi vida actual. Igualmente siguen siendo muy importantes para mi, en su día los escribí por algo y no los quiero perder, por eso decidí hacer este blog. Este texto en concreto fue escrito para alguien muy especial, y que a día de hoy sigue siendo una gran persona y amigo.

El pájaro que dejó su jaula.

El pájaro que dejó su jaula.
Espíritu inquieto:
Quería dormir, dormir para siempre. Dormir para no despertarse y ver el desastre que era su vida. Un día despertó y vio que podía salir del agujero en el que se encontraba. Estaba en sus manos, todo estaba en ella. Se levantó, cogió lo justo y necesario y se fue. Quería volar, sus alas estaban volviendo a nacer. Quería reconstruir su vida. Sola y sin ayuda. Así que se fue,se fue a limpiar su alma, a aprender a vivir, a disfrutar de las cosas pequeñas, esas cosas que te hacen feliz.. Observaba cada detalle como si fuera la última vez que lo iba a ver. Todo, la sonrisa de un niño pequeño, aquella mirada insinuante de aquel chico tan guapo,la melodía de aquel violín al lado de la catedral, las pompas de jabón de aquel hombre en la calle, las explotaba y reía, era como explotar su propio dolor, como explotar su pasado. Leía un libro y lo vivía. Andaba por la arena y sentía cada grano de arena que rozaba su piel, el agua del mar, la frialdad y la frescura, los rayos del sol en su cara. El humo de aquel cigarro que fumaba, pensaba como entraba en sus pulmones y como salía lentamente. No se había dado cuenta de lo mucho que le gustaba correr. Corría como si escapara de alguien, de algo. A veces, andaba y observaba cada detalle de su entorno. Como el invierno se iba alejando una vez más de su vida, ese invierno frío que la había encerrado en ella misma. Veía como con la lluvia otoñal, con la gota fría, las plantas iban creciendo y preparándose para la primavera. Así es como ella se notaba nacer. La lluvia, sus lágrimas, la habían preparado para renacer. Para que llegara su primavera. Fue al campo, ese olor a humedad, a musgo, le recordaba a su infancia. El atardecer en lo alto de aquella montaña. Metió un grito, lo necesitaba. Quería escapar y gritar, gritar mucho. Y a la vez reír, reír por lo mucho que le quedaba por hacer, por vivir. La de cosas que tenía que hacer. Se agobiaba nada más de pensarlo. Pero todo con calma, todo a su debido tiempo. Vio que aún tenía mucho que ofrecer al mundo, y que no quería irse de aquí sin dejar rastro. No sabía a donde la iban a llevar sus pasos, pero sabía que lejos, muy lejos. Su vida no había terminado,acababa de empezar. Lo que ella creía que era un final, acabó convirtiéndose en un principio.

Fdo: MissRouge.

Every day is a second chance

Every day is a second chance
Querido lector:
Me gustaría decir que, aunque hay cosas que no se deben publicar en ciertos sitios, también hay que tener en cuenta que hay hechos que no pasan desapercibido en tu vida. Hechos que te marcan en ese momento y que luego recuerdas, ya sea con alegría o con tristeza. Lo que quiero decir es que, para empezar todos somos personas, todos hemos vivido un amor que se quedó en el camino, y quien no, habrá vivido una muerte, habrá tenido temores, habrá llorado de alegría y gritado de rabia. El hecho en sí, nos identifica en cierta manera, pero lo importante es lo que transmites cuando escribes. Yo era de las que opinaban que es mejor guardarse ciertas cosas para uno mismo,tenía textos escritos desde hacía años que nunca me había atrevido a publicar. Porque sinceramente, para mi escribir es como desnudarme delante de todos, es coger un papel y un boli, o mejor, un ordenador, y contarle mis sentimientos más profundos. Hasta que un día me dijeron que por qué coño no los enseñaba, que estaba siendo una egoísta. Yo le dije a esa persona que me daba vergüenza, que yo no escribía bien, que no servía para expresarme. Y es cierto, me expreso fatal. Pero esa persona me dijo “No es tanto cómo lo expresas, sino lo que expresas” de alguna forma u otra alguien te entenderá, aunque su situación no sea exactamente la misma. Y es cierto, no sabemos si alguien necesita leernos para abrir los ojos, no sabemos si hay alguien en nuestra situación que nos leerá y se sentirá identificada. Yo he visto verdaderas obras maestras por aquí, textos que me han hecho llorar porque han venido con las palabras adecuadas en el momento adecuado.
La palabra es la mejor arma que tiene el hombre, es nuestro don, lo que nos diferencia. No lo desperdiciemos.
Que pasen un buen día.
Fdo: Natalia Rouge.