Visita inesperada

Hola pequeña, cuánto tiempo sin escribirte. Estás más recuperada desde la última vez que te vi. Toda hecha trizas de nuevo. Aish, estos amoríos… van a acabar contigo ¿eh?

Suerte que sabes recomponerte de todo. Lo estás haciendo bien, así que sigue así. Hoy no vine a escribirte de nada en especial, sólo quería decirte que todos los días me siento orgullosa de ti y que espero que no lo olvides.

Por cierto, he visto tu trabajo. Gran proyecto, aunque no me sorprende en absoluto viniendo de ti, sabía que elegirías el mejor tema para cerrar esta hermosa etapa que tanto te ha aportado como persona y que tantas personas te ha aportado. Ya, lo sé, las echas de menos… es normal, pero debes avanzar. No es que vayan a desaparecer, simplemente las verás menos, pero ese encuentro será más especial. Estos años han sido muy reveladores para ti, has crecido mucho, pero en el fondo sigue habiendo una mini-tú asustada, con la imagen de esa niñita que quería pasar siempre desapercibida en clase. El problema es que tú no has nacido para esconderte entre la gente, de alguna manera u otra, no sé cómo lo haces, pero brillas. Bueno, en realidad sí que lo sé, gracias a tus proyectos, que vas cumpliendo día a día como una campeona. Hay cosas que la vida te pone fácil, como tus amistades de la universidad, y otras pues… no tanto. Vas a tener que pelear aún más si quieres ese trabajo que anhelas tanto, así que te quiero centrada y con esa confianza que tuviste en la primera entrevista. Porque eres capaz de hacerlo ¿me oyes?  Pues que no se te olvide esto tampoco.

Ah, por cierto. Con respecto a lo del proyecto, tranquila. No es mala decisión retrasar un poco más la entrega, si así consigues el resultado que TÚ quieres. Porque eso no lo decide nadie por ti, ni tu tutora, ni tus padres, nadie. Sólo tú. Es tú trabajo y tú decisión. Y quieres hacerlo bien, porque es así como te gustan las cosas. Has trabajado duro desde el primer día que empezaste, así que es normal que quieras un buen resultado y si eso te lleva más tiempo, ¿qué son dos meses en tu vida? Sé que cuando lo entregues será porque has dado lo mejor de ti misma, y esa es la mayor recompensa que puedes obtener, más que cualquier nota.

En fin, va siendo hora de dejarte. Esto de escribir por las noches es un poco faena, se me van las ideas de la cabeza, pero es que parece que es a estas horas cuando más te sinceras contigo misma y con lo que sientes por los demás, así que… qué remedio.

Recuerda: sigue trabajando duro, por tu trabajo final, por el trabajo que tanto ansías, por empezar una nueva etapa, por todo. No permitas que nada te vuelva a distraer de tus objetivos. El amor es precioso, sí… pero ahora mismo sabes que no es el mejor momento, con tantas cosas por hacer, si tú mejor que nadie sabes que lo mejor es estar sola. Pero no me seas tonta, y tampoco construyas esas murallas tuyas indestructibles, simplemente… let it go. Déjalo que surja, si tiene que ocurrir… pasará, pero tampoco lo busques, ya sabes. En fin, que sigas así, es lo que intento decirte, que nos enrollamos más que una persiana.

Buenas noches y keep working,

R.

PD: nunca dejes de soñar.

 

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Slow dancing in a burning room

Los primeros acordes de esta canción se me clavan en el pecho, me lo encojen, me cortan la respiración, y dan paso a la nostalgia. Y me llevan a ese baile en la cocina, en el cual ya parecíamos presagiar nuestro destino. Podría pensar que después de un año, esto no debería ocurrir. Pero así son las historias intensas. Tan hermosas como dolorosas. Y así fue. No fue mi primer amor, ni mi ‘one and only’. Más bien lo definiría como ese imposible que quisiste creer hasta el final. Y hasta el final implica romperse por completo. Porque fue lo que sucedió, me rompí hasta límites insospechados de mi ser. Cuando abandoné esta historia, creí que estaba rota por dentro. Pero realmente no me di cuenta hasta meses después, cuando fui consciente de todo lo que me quedaba por reconstruir. Y es que hay personas, que aunque te quieran hasta el último poro de su piel, que aunque anhelen cada día tu presencia, que aunque te vean como esa única persona que puede hacerlas feliz, no saben quererte. No pueden. No explicaré motivos. Hay demasiados y ninguno en concreto. Cuando me dejó sola en aquel banco del parque, a altas horas de la noche, sabía que no volvería a verlo. Pero eso no fue lo que más me atormentaba. Yo sabía que se iba con la idea de que jamás lo quise. ¿Cómo puede abandonarte alguien que te quiere con locura? Todo había sido una mentira. Y esa mirada fue, en realidad, lo que más me dolió aquel día. Ni decir adiós, ni repetir mil veces que no me dejaba ni una sola puerta abierta, ni explicar todos los motivos de mi retirada en esa última batalla de aquella guerra ya iniciada desde hacía años.  Lo asumí. No podíamos estar juntos. No había culpables. No sabíamos querernos como es debido. Éramos como cuchillos clavándonos el uno al otro, desgarrándonos constantemente. Esforzándonos por sacar el barco a flote. El problema es que sólo veíamos la punta del iceberg. Gritos, faltas de respeto, rencor. Luego le seguían la añoranza y el perdón con sexo desenfrenado. Puta droga. Éramos adictos a ese caos. Y alguien debía dar el paso y saltar. Nos merecíamos ser felices. No fue fácil decir adiós, y menos un adiós en el que se escondía un ‘hasta nunca’. Pero espero que sirviera para que a día de hoy seas más feliz de lo que fuiste en aquel entonces. No guardo rencor, ni tampoco me culpo. Creo que lo hice lo mejor que pude, aunque imagino que no estarás de acuerdo. En cualquier caso, no creo que leas este texto, pero por si por casualidades de la vida, en las que tú casualmente no crees, algún día acabas aquí, quiero que sepas que espero que allá donde estés, hayas conseguido hacer tus metas realidad, espero que hayas avanzado, igual que he hecho yo. No malinterpretes este texto, ni las palabras de a continuación: estoy mejor sin ti, igual que seguro tú lo estás sin mí. He seguido con mi vida, he crecido como persona, he finalizado (o casi) mis estudios, he cambiado. Me he vuelto a enamorar a primera vista, igual que lo hice de ti aquel día en aquella cancha de baloncesto, y me han vuelto a herir. La vida sigue su curso. Es sólo una cicatriz de muchas, una un poco más grande. Pero cicatriz al fin y al cabo. Pero creo que un año es tiempo suficiente para esperar a confesar la realidad: yo te quise más de lo que tú nunca fuiste consciente, más de lo que te pude expresar aquella noche de verano por miedo a seguir torturándonos. Esa es la verdad. Ya no hay orgullo ni rencor, pues la herida está cerrada. Nuestro capítulo, por suerte, también. No sería un buen libro sin él, aunque admito que he tenido que hacer esfuerzos sobrehumanos para recuperarme de todo lo que conllevó lo nuestro, y no hablo del amor perdido precisamente. Recoger todos los pedazos que quedaban de mi en el suelo e ir pegándolos poco a poco no ha sido fácil. Pero lo logré y ahora no puedo estar más orgullosa de mi misma. Al final, resulta que me has hecho más fuerte. Es hasta irónico intentar sacar algo bueno de lo nuestro. Pero ahí está. Lo noto cada día que me levanto. En cada espejo en el que me miro, en lo bien que me siento, en lo rápido que rechazo lo que no merezco. Caí hasta lo más hondo, para saber dónde estaba mi límite, y saber que jamás, nunca jamás, volvería allí. Así que, lo último que me queda es agradecerte el haberme hecho crecer un poco más como persona. A pesar de todo el dolor, de todo lo que te he odiado, de todo el daño que nos hicimos. Hoy, por fin, puedo decirte: gracias.

‘How dare you say it’s nothing to me, baby you’re the only light I ever saw’.

Reflexiones

‘Life goes on, gets so heavy
the wheel breaks the butterfly
Every tear a waterfall
In the night, the stormy night
she’d close her eyes
In the night, the stormy night
away she’d fly’.
Paradise – Coldplay
Sólo unos pocos sabrán lo que significa esta canción para mí. No necesito que sea una obra maestra, que pase a la historia, que la letra sea poesía en estado puro. Es mía y punto. Acabo de caer en que ha pasado un año y que no me reconozco. ¡Qué suerte poder estar en constante cambio! Lo que antes tardaba siglos en distinguir, ahora lo tengo muy claro. Las metas que antes veía como si fueran castillos en el aire, ahora se hacen más reales. Me alegro de poder decir que estoy justo en el punto en el que quería estar. Aún me faltan pequeños retos que tengo que vencer, como el dichoso TFG. Pero estoy segura que con la misma fuerza de voluntad que he ido teniendo a lo largo de estos años, las ganas de trabajar y la ilusión, podré conseguirlo.
A pesar de haber pasado un momento un tanto decepcionante, me alegro de que todo haya acabado así. Porque es cierto: estoy justo donde debería estar. Nada me ata aquí, nada salvo mi familia a la que siempre podré volver a ver. Cuando finalice mi TFG, pondré nombre a los planes para volar. Mis planes de empezar una nueva vida en un nuevo país, con nuevas aventuras. Tengo tantas ganas como miedo, pero es lo bonito de lo desconocido. Al fin y al cabo, las personas se cruzan en tu vida por algún motivo, todas tienen una enseñanza que darte por ínfima que sea, o por mucho que al principio te cueste distinguirla.
Al final solo me queda agradecer a la sonrisa inocente el haberme hecho ver lo mucho que he crecido en este tiempo. Y es que es cierto: me he reconciliado tanto conmigo misma, que solo quiero lo mejor para mí. ¿Egoísta o inteligente?
Dejemos que el tiempo decida…
Cuando dije que te deseaba lo mejor, era cierto. Un corazón dolido puede almacenar dolor o intentar avanzar y convertir esos sentimientos malos en enseñanzas que extraer. La primera opción retrasa el olvido, crea frustración e impide el avance y la enseñanza. Al final sólo te quedas con el recuerdo de la herida y lo que escuece. La segunda opción te permite crecer como persona, analizarte y saber qué puedes mejorar. En este tipo de cosas ambos suelen cagarla. Analiza tus propios errores, tenlos en cuenta para la próxima. Nada es en vano. Recuerdo que al principio de la ruptura pensé: ‘me podría haber ahorrado todo este sufrimiento’ ‘este mes se podría eliminar del calendario’ ‘menuda ilusa’.
No, no y no. TODAS tus experiencias te hacer ser lo que eres hoy en día. Todas sin excepción. Y en el campo del amor en concreto, que es todo un laberinto, cada persona tiene mucho que aportarte, y más si es para saber lo que no quieres. Cada experiencia te hacer ser más exigente, con lo cual, si algún día sucede y te quedas al lado de alguien, será porque esa persona realmente merece la pena, porque ha luchado y has luchado para que ambos sigáis el mismo rumbo. Y no hay nada más bonito que sentirse valorado y entregar todo ese amor que tienes guardado para esa persona que realmente se lo ha ganado. Pero sin estas experiencias ¿cómo ibas a saber tú eso? ¿acaso se nace sabiendo?
Como siempre, me siento muy orgullosa de ti, Natalia. Sigues creciendo a pasos de gigantes. Me alegra que estés mejor. Tú y yo sabemos que es cuestión de tiempo (y no mucho además) que vuelvas a estar totalmente recuperada. Me alegro también que hayas sabido asimilar el dolor, asumir que lo sientes, que lo echas de menos. Detectar las emociones hace que sepamos actuar en consecuencia antes. ¿Que necesitas llorar? Llora -¡Es que no se lo merece!- ¿Perdona? ¿Acaso mereces tú tragarte tus emociones por orgullo? Estupidez suprema. La gente no tiene ni idea. Las lágrimas purifican el alma. Así que llorar hasta vaciarte, limpia tu alma de ese dolor, y a partir de ahí reconstruye.
Ay pequeña, los desengaños amorosos son parte de la vida misma. También hay que aprender a asimilarlos. Piensa en la de historias que tienes por contar, la de buenos momentos que has vivido.
Mientras menos rencor, menos importancia, y más en armonía te sientes.
Suerte que tienes mucho que ofrecer, no tengas prisa.

El tren

Cruzamos miradas. Y en una milésima de segundo me encuentro montada en ese tren de camino a tus rincones. Y van tan rápido que me da vértigo, un miedo horrible. De repente, necesito dar la vuelta, saltar por la ventana con el tren en marcha. Pero miro al frente y me encuentro con tus ojos, y es como si apagasen todas las luces del mundo para poder ver la inmensidad del universo, todas sus estrellas. Y ahí estás tú, tendiéndome la mano, con esa sonrisa de niño que llena cada uno de mis escondites, donde el miedo se ha colado por el paso de una eterna soledad, por el paso de cada golpe, cada decepción. Y me llevas, me elevas hacia lo más alto. Te cuelas por mis escondites. Cabrón. Como si fuese tan fácil traspasar las barreras de toda una vida, como si inconscientemente te hubiese esperado todo este tiempo. Como si todo lo ocurrido cobrase sentido y a la vez lo perdiese por completo.

El huracán

‘Some things are meant to be…’

Y de repente, como si de un huracán se tratase, vienes arrasando mi vida, desordenando mis rincones, desnudando mis heridas. Con la inocencia de un niño plasmada en tu sonrisa, con esa alegría tan tuya que pude descubrir el día que te conocí. Y cuando me paro a pensar en lo sucedido, me resulta hasta ilógico, porque todo en lo que creía que me equivocaba, los comienzos de película, la extraña sensación de haberte echado de menos todo este tiempo con tan solo una mirada, la sensación de estar en el lugar adecuado, en el momento justo, se hace realidad. Como si se alineasen los planetas, y entonces aparecieras rompiendo todas mis barreras. Y te odio por ello. Te odio por demostrar que es cierto, que algunas cosas, simplemente están destinadas a suceder. Y es que mi mente no alcanza a entender tanta magia, no puede. Y supongo que es por eso por lo que tengo que conseguir frenar el miedo, ese puto miedo a cagarla. Porque nadie nos puede decir que será de nosotros en un futuro, de hecho, no quiero promesas, ni expectativas, ni etiquetas, ni apariencias. Te quiero a ti en toda tu esencia, te quiero siendo tú en todo momento, quiero desnudar cada parte de tu mente, conocer tus miedos, quiero caminar a tu lado, cada uno en nuestro sendero, con la vista clavada el uno en el otro. Quiero que seamos uno, sin perder la esencia que nos caracteriza de forma independiente a cada uno. Porque para mí, no hay amor más verdadero, que aquel que te deja libre, aquel que en vez de construir barreras, te ayuda a destruir las tuyas. Sé que aún me queda mucho por conocer, que habrá momentos en los que quiera estrellarte contra el primer coche que pase, que te voy a sacar de quicio hasta decir basta, que encontraremos diferencias que nos parecerán insalvables y, en esta parte, es donde tendremos que tener presente lo que los dos pensamos: el amor se construye diariamente, se lucha por él. Créeme, has venido cuando ni si quiera pensaba en tu existencia, pero ahora que has llegado, no pienso dejarte escapar tan fácilmente. Y se acabó el pensar en el futuro, contigo solo quiero fluir, como la lluvia en un día de otoño, contigo quiero volar, como el pájaro que se deja llevar por la corriente, contigo quiero construir un nosotros.

Enhorabuena

Buenas noches, querida:
Quería decirte que has crecido mucho desde la última vez que vine a visitarte. Mírate, tan reluciente, con esa sonrisa que te caracteriza otra vez puesta en su sitio. Ojalá nadie, y mucho menos tú misma vuelvas a hacer que desaparezca. Ya sabes que no se trata del amor, o de los momentos pasados que nos tocaron vivir, sino que se trata de lo que tú quieras extraer de lo vivido, así que intenta que sean siempre las mejores lecciones. Esta vez has sabido hacerlo, por eso me siento tan orgullosa de ti. Sé que te asustan tantos cambios repentinos, que la incertidumbre del futuro te viene un poco grande. Pero no sufras, porque el tiempo está de tu parte. Porque en su momento has sabido hacerlo bien, y ahora tienes tiempo para pensar bien qué es exactamente lo que tú quieres, y que si te equivocas, siempre puedes dar media vuelta. Olvídate de lo que diga el resto, ya que has aprendido a guiarte por lo que quieres, lo que realmente sientes y has sabido mantenerte firme. Estás preparada para ello, lo notas cada día que te levantas. Pero no te confíes, debes seguir mejorando día a día, estoy segura de que eres capaz de seguir avanzando como persona como has hecho hasta ahora. Dile adiós a esas voces que te han empequeñecido durante tanto tiempo, has aprendido a hacerlas callar. Ahora dale paso a esta nueva y hermosa etapa en la cual sentirte a gusto contigo misma se vuelve una costumbre, los espejos te sonríen, y no hay barreras ni limitaciones, porque la que más cree en ti, eres tú misma.
Enhorabuena, Natalia.

Carta al más allá

Te fuiste pero estás:

estás en cada sonrisa, cada cerveza, cada lágrima derramada.

Dime, ¿es un lugar hermoso? ¿Es la sensación de alegría la que te invade? ¿Es como en Nochevieja del año pasado? Tú que no querías soltar el micro. Tú que siempre ibas de un lado para otro, soltando chistes, comentarios por los que cualquiera que no te conozca se escandalizaría. Pero así eras tú, espontáneo y natural, todo un Asensio.

Y dime, ¿cómo es volar? ¿qué se siente al ser un ángel?

o quizás el ciclo de la vida te haya hecho volver a las entrañas de la tierra, formando parte de la naturaleza que nos rodea. Entonces estás en cada flor, en cada árbol que nace, los ríos que fluyen por las montañas. Estás en la palabra libertad. La libertad que por desgracia en este mundo no llegaste a conocer.

Y la muerte, ¿cómo es?

Asusta pensar que la vida puede acabar de la forma más inesperada posible. Que somos cristal al fin y al cabo, que nos podemos romper por el camino.

¿Y tú? ¿Tan roto estabas?

¿Y yo? ¿Podría haber hecho más para arreglarte?

Hay tantas preguntas sin respuestas ahora, y ya sabes que yo lo cuestiono todo, que la razón me puede, que me asusta lo que no comprendo. Y no comprendo tu marcha. Y me asusta el pensar que no volveré a fumarme un cigarro contigo, tú que siempre me decías que no pensara tanto.

Vamos, dime que es todo un sueño. Baja a fumarte el cigarro que tengo aquí. Ven y cuéntame lo que no pudiste afrontar. Qué es lo que te arrancó de nosotros, qué es lo que tenías guardado que tanto peso ejerció sobre ti y te hizo despegar para nunca volver. Te escucho atentamente, si no lo hice antes por desconocimiento, ahora te escucho. Quiero pensar que si te fuiste, es porque sabías que estarías mejor. Quiero pensar que no pensaste. Quiero creer que en cada acontecimiento importante estarás, de una forma u otra, porque corres por nuestra sangre, primo, esa de la que tan orgulloso siempre has estado.

Y te perdono, porque probablemente nunca llegue a entender el por qué te has ido, pero confío en que si lo has hecho, es porque sabías que puedes dar mucho más allí donde estés, que todo lo que nos has dado en esta vida, que no es poco por cierto. Así que ahora fluye, corre, vuela, sé libre. Disfruta de haber soltado tus cadenas, pórtate bien (aunque ese no haya sido nunca tu punto fuerte) y espérame, que nos volveremos a fumar ese cigarro.

Te quiere,

tu prima Natalia.

“And I turned ’round and there you go.
 And Michael you would fall,
 and turn the white snow
 red as strawberries in the summertime.”